martes, 1 de noviembre de 2011

CAPITULO 27


Mentiras y más mentiras, toda mi vida había vivido rodeada de ellas y cuando pensaba que tenía algo que era real se destrozó en mil pedazos, me mintió, una mentira más que apuntar en mi vida. Lo miraba y la única palabra que pasaba por mi cabeza era mentiroso. Se giró y me vio.

Narra Justin:
Aquel hotel era enorme, me giré para observar aquel vestíbulo y cuando lo hice me encontré con algo que no esperaba encontrar. Allí estaba ella, de pie en medio de aquel vestíbulo, no me quitaba la mirada de encima, sentía la necesidad de ir a abrazarla y decirle lo mucho que la quería. Había venido a España con la esperanza de encontrarla y lo había conseguido, la tenía delante de mí.

Narro yo:
Seguía paralizada y vi como vino corriendo donde estaba y me abrazó. En ese momento reaccioné y lo empujé.

Yo: déjame –fui hacía el ascensor-
Justin: vamos a hablar por favor –me cogió del brazo-
Yo: suéltame.
Justin: no hasta que hablemos.
Yo: no tengo nada de qué hablar contigo –me solté y entré en el ascensor-
Justin: no tenemos nada de qué hablar entonces? –entró en el ascensor y las puertas se cerraron-
Yo: que haces?
Justin: quiero arreglar las cosas.
Yo: quieres arreglarlas? –fui hacia él y le di una torta en la cara- yo que pensaba que me sentiría mejor y me equivocaba.
Justin: vale, pégame si quieres. La cagué y lo siento.
Yo: sabes una cosa Justin, he escuchado tantas veces ese lo siento de tu boca que no tendrías que lamentar nada si hubieras pensado las cosas dos veces –se abrieron las puertas del ascensor, piqué a todos los pisos y salí- paséate un rato –se cerraron las puertas-

Corrí lo más rápido que pude hasta llegar a la habitación, entre, me senté en el suelo y mis lágrimas y el dolor se apoderaron de mi. Lo había tratado como si no significara nada para mi, el rencor no me dejaba actuar de otra forma aunque el corazón me pidiera a gritos besar sus labios o haberle seguido ese abrazo en medio de aquel vestíbulo. Debía ser fuerte, no podía dejar que esa situación me superase, a mí no.

Laura: ___(tn) que te pasa? –me ayudó a levantarme del suelo- pero por qué lloras?
Yo: está aquí, lo he visto –dije aún con lágrimas en los ojos-
Laura: quien?
Yo: Justin, está en el hotel.
Laura: qué? Que a pasado?
Yo: fui a pedir mesa y lo encontré en el vestíbulo, vino corriendo a abrazarme y lo aparte, se subió conmigo al ascensor… joder Laura, porque me pasa esto ahora, ahora que ya casi no le recordaba.
Laura: vale, ya esta, estoy aquí contigo vale? –dijo abrazándome- no te voy a dejar sola, y creo que lo mejor es que salgamos a cenar fuera.
Yo: Laura, quiero estar sola, ves a cenar al restaurante.
Laura: no te pienso dejar sola ___(tn)
Yo: enserio, necesito estar sola. –cogí mi chaqueta y mi bolso y salí de la habitación-

Salí a toda prisa intentando no cruzármelo, subí al ascensor mientras me colocaba la chaqueta. Salí del hotel y ahí estaba él, subiéndose a un coche, bajé las escaleras del hotel lo más rápido que pude y gire en dirección contraria de donde estaba él, aunque no creo que hiciese mucho efecto.

Justin: ___(tn)! –hice caso omiso- ___(tn) para! –Notaba como su voz vibraba, me giré y lo vi corriendo hacia mi-
Yo: lárgate! –estaba envuelta en un mar de lágrimas y lo que menos me apetecía era tener que discutir o verle, corrí hasta alejarme-

No sabía a dónde ir, no tenía hambre, solo necesitaba pensar y calmarme. Me senté en un banco en medio de una gran plaza. Conseguí parar de llorar, darme cuenta que así no solucionaba nada, que debía enfrentarme a mis problemas y que no debía huir como hice en Atlanta, debía haberme quedado allí para enfrentarme a él pero salí corriendo como había hecho minutos antes. Si quería hablar, hablaríamos pero no me servirían sus escusas baratas, mis oídos ya tenían bastante. Comenzó a nevar, me levanté y comencé a caminar en dirección del Hotel. Un coche paró y bajo la ventanilla, ¿Qué hacia ahí?

Justin: sube por favor –dijo algo apenado-
Yo: no pienso subir.
Justin: ___(tn) vamos.
Yo: por que debería subir? No se me a perdido nada ahí dentro.
Justin: está nevando y hace frío, vamos sube –eran dos buenas razones para subir la verdad-
Yo: ni lo sueñes –bajó del coche y me cogió en brazos- pero que haces! Justin, para, suéltame! –pataleaba como una niña pequeña pero no me soltó, me sentó en el asiento del copiloto, me puso el cinturón y se subió al coche- Quien te crees que eres para hacer lo que acabas de hacer, superman?
Justin: de verdad quieres que conteste? –dijo con una pequeña sonrisa en su boca-
Yo: no, mejor no contestes. –se hizo un silencio-
Justin: ___(tn)…
Yo: cállate.
Justin: por qué? No he dicho nada todavía.
Yo: porque se lo que me vas a decir y no tengo ganas de escuchar otra vez las mismas palabras y las mismas mentiras.
Justin: no son mentiras joder –paró el coche- te digo la verdad.
Yo: un poco tarde no crees? Llegas como unos dos meses y medio tarde para decir esa “verdad” –me gire para mirarle a la cara-
Justin: solo quiero que hablemos de lo que pasó.
Yo: quieres hablar? Hablemos. Te creí, confié en ti como en nadie, te quise como a nadie y me entregué a ti porque te quería, lo eras todo para mí y me traicionaste, traicionaste todo lo que teníamos, lo tiraste todo a la basura en un minuto. Tú te lo cargaste, siéntete afortunado porque has conseguido las cosas que nadie había conseguido, querer y odiar a la vez Justin, tu solito, bravo.
Justin: Te doy la razón en todo, que la cagué? Sí, que soy un cabron? También. Pero si te decía que me iba una semana con ella te enfadarías y te juro que fui para dejarla pero se me fue de las manos la situación y la deje y cuando volví tú ya no estabas.
Yo: de verdad pensabas que te estaría esperando? Estabas muy equivocado entonces. Sabes cómo me hiciste sentir? NO. No tienes ni la menor idea de cómo me sentí en ese momento. Tú no sabes lo que es querer, si lo supieras no hubieras hecho lo que hiciste, si todas las cosas que me dijiste en su día fueran verdad aún existirá algo entre nosotros.
Justin: la cague con la persona que no debí hacerlo y te pido perdón por todo lo que te he hecho pero no me puede decir que no te he querido porque te he querido como a nadie, eres la única que me has hecho ver que el amor existe y que se puede encontrar. Eres de la única que he conseguido enamorarme como un loco, porque estoy prendado de ti hasta las trancas, te quiero como no quiero a nadie ___(tn). –se suponía que ahora debía de decirle un yo también? Lo siento pero en ese momento no podía decirlo. Me quité el cinturón y abrí la puerta, pero me cogió del brazo, me acercó a él y me besó, ese bese que hacía meses que deseaba pero mi orgullo pudo con él, me aparté-
Yo: te crees que puedes venir aquí después de este tiempo decirme que me quieres y darme un beso? No Justin, las cosas no se arreglan así.

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