lunes, 7 de noviembre de 2011

CAPITULO 28


Si deseaba que hiciera lo que hizo en ese momento, sentir sus labios rozar los míos pero no lo podía arreglar así. Volví a hacer lo que me propuse no hacer, salir corriendo. Me senté en las escaleras de aquel gran hotel, mi cabeza no dejaba de dar vueltas a aquel beso, quizás aquel simple beso fue el que más significo de todos los que me había dado, creo que qué fue el más deseado por los dos. Quizás estaba siendo demasiado orgullosa y rencorosa o tal vez no. Quizás debería perdonarle, todo el mundo comete un error, pero ese error me dolió demasiado como para perdonar. Siempre hay un “pero” para poder perdonarlo. Pero había una cosa en la que no encontraba ningún “pero”.

Narra Justin:
Cerré la puerta de la habitación y me estire en la cama mirando al techo. No podía soportar verla llorar y mucho menos sufrir por algo que había hecho yo. Me reconcomía la idea de que no me perdonase nunca, que me hubiera dejado de querer, que de verdad me hubiera olvidado. Solo me acordaba de aquellas palabras “no sabes lo que es querer” “aún existiría algo entre tú y yo” “querer y odiar a la vez” ¿Eso quería decir que aún me quería? ¿Tenía una pequeña oportunidad, por muy pequeña que fuera?
Escuché unos pequeños golpes que procedían de la puerta, la verdad es que no esperaba que Kenny ni nadie viniese, estarían visitando la ciudad o haciendo cosas de esas. Me levanté a abrir la puerta. Para mi sorpresa no era ninguno del equipo, era alguien más importante, la persona que podía hacer que sonriese hasta en la peor situación, era ella. Antes de que pudiera decir nada ella salto a mis brazos, rodeándome el cuello con sus brazos y mi cintura con sus piernas, nuestra nariz se rozaba mientras nuestros ojos brillaban al cruzar la mirada. Fue ella, ella fue la que comenzó aquel beso. Cerré la puerta aún con ella en brazos y la llevé hasta la cama donde nos tumbamos y seguimos besándonos.

Yo: esto sig.. –no pude terminar-
tn: no digas nada, solo bésame, mañana será otro día –se puso encima de mí-

¿Qué quería decir con que mañana será otro día? ¿Estaba todo arreglado o después seguiría enfadada como antes? No sabía que pasaría después de eso, pero si sabía a lo que había venido a mi habitación y no era precisamente a hablar de lo que había pasado. Comenzó a quitarme la ropa entre beso y beso, yo hice lo mismo hasta quedarnos sin más ropa para quitar, nuestra respiración se aceleraba cada vez más deprisa, hacía mucho tiempo que deseaba tenerla entre mis brazos como estábamos ahora, sentir que éramos uno.

Narro yo:
Había algo que no podía negar, Justin me atraía como nadie, me volvía loca con tan solo una mirada o una sonrisa. Quería volver a sentirlo, sentir que en un minuto me podía hacer la chica más feliz del mundo, volver a ser feliz por unos minutos como tiempo atrás. Y lo conseguí, en el momento en que estaba encima de él me sentía como tiempo atrás, como cuando estábamos en Atlanta. Pero aunque yo le quisiera más que a mi vida nuestra relación no podría funcionar, él vive en USA y yo en España, yo mañana volvería a Barcelona y el a Atlanta. Nuestros caminos se separaban una vez más. Me levanté de la cama y me comencé a vestir.

Justin: buscas esto? –Moviendo mi camiseta en el aire-
Yo: si –hice el intento de cogérsela- va, Justin dámela –caí encima de él-
Justin: quédate –me dio un pequeño beso en los labios-
Yo: me iré con o sin camiseta, me da igual que todo el hotel me vea en sujetador –me levanté-
Justin: pero a mí no me da igual, solo te puedo ver yo –dijo riéndose y me dio la camiseta-
Yo: que solo me puedes ver tu? Llegas tarde Bieber. –me puse la camiseta-
Justin: llego tarde? Te has acostado con otro? –su cara cambio completamente-
Yo: no te interesa mi vida sexual, a parte si lo hubiera hecho que pasa? –si él se enfadaba yo tenía más razones para hacerlo-
Justin: Pues pasa, pasa que no me gusta que mi chica se acueste con otros que no sea yo y menos con el Pablito ese.
Yo: eh eh, para el carro estrella, para empezar no soy tu chica, segundo se llama Pablo y para acabar lo que haga o deje de hacer con él a ti no te incumbe. –me empezaba a cabrear-
Justin: yo creo que me incumbe cuando vienes a mi cama para que te de lo que él no te da no crees? Por lo que veo ese tal Pablito no rinde mucho –me guiñó un ojo-
Yo: es que tú solo me satisfaces cuando el no puede, y para que lo sepas él folla mucho mejor que tu. Y qué hay de ti eh? Selena se ha vuelto una estrecha y por eso quieres hacerlo conmigo no? –reí sarcásticamente-
Justin: tranquila que de eso Selena no entiende, a ti se te da mejor ser una estrecha o no ___(tn) –me guiño un ojo- y no te preocupes tu siempre has sido el segundo plato no?
Yo: Eres un gilipollas Justin, me acabas de demostrar la persona que eres, no debería de haber venido. –cogí mis zapatos y abrí la puerta- y para tu información Pablo es un simple amigo, me iba a acostar con él pero no lo hice porque me acorde de ti imbécil! –cerré la puerta de un portazo-

Se había pasado quinientos pueblos con lo último que me había dicho, vale que yo tampoco me quedé callada, pero eso se lo tenía que haber ahorrado. En vez de salir relaja estaba como para echar otro polvo. Ya me había dejado clarito que por lo visto aún seguía saliendo con Selena, pues que fuera muy feliz con ella porque entre él y yo no habría nada más.

“Disfruta de la joya que tienes como novio @selenagomez” –No pude aguantarme las ganas de decirle algo aunque no fuera a verlo.

martes, 1 de noviembre de 2011

CAPITULO 27


Mentiras y más mentiras, toda mi vida había vivido rodeada de ellas y cuando pensaba que tenía algo que era real se destrozó en mil pedazos, me mintió, una mentira más que apuntar en mi vida. Lo miraba y la única palabra que pasaba por mi cabeza era mentiroso. Se giró y me vio.

Narra Justin:
Aquel hotel era enorme, me giré para observar aquel vestíbulo y cuando lo hice me encontré con algo que no esperaba encontrar. Allí estaba ella, de pie en medio de aquel vestíbulo, no me quitaba la mirada de encima, sentía la necesidad de ir a abrazarla y decirle lo mucho que la quería. Había venido a España con la esperanza de encontrarla y lo había conseguido, la tenía delante de mí.

Narro yo:
Seguía paralizada y vi como vino corriendo donde estaba y me abrazó. En ese momento reaccioné y lo empujé.

Yo: déjame –fui hacía el ascensor-
Justin: vamos a hablar por favor –me cogió del brazo-
Yo: suéltame.
Justin: no hasta que hablemos.
Yo: no tengo nada de qué hablar contigo –me solté y entré en el ascensor-
Justin: no tenemos nada de qué hablar entonces? –entró en el ascensor y las puertas se cerraron-
Yo: que haces?
Justin: quiero arreglar las cosas.
Yo: quieres arreglarlas? –fui hacia él y le di una torta en la cara- yo que pensaba que me sentiría mejor y me equivocaba.
Justin: vale, pégame si quieres. La cagué y lo siento.
Yo: sabes una cosa Justin, he escuchado tantas veces ese lo siento de tu boca que no tendrías que lamentar nada si hubieras pensado las cosas dos veces –se abrieron las puertas del ascensor, piqué a todos los pisos y salí- paséate un rato –se cerraron las puertas-

Corrí lo más rápido que pude hasta llegar a la habitación, entre, me senté en el suelo y mis lágrimas y el dolor se apoderaron de mi. Lo había tratado como si no significara nada para mi, el rencor no me dejaba actuar de otra forma aunque el corazón me pidiera a gritos besar sus labios o haberle seguido ese abrazo en medio de aquel vestíbulo. Debía ser fuerte, no podía dejar que esa situación me superase, a mí no.

Laura: ___(tn) que te pasa? –me ayudó a levantarme del suelo- pero por qué lloras?
Yo: está aquí, lo he visto –dije aún con lágrimas en los ojos-
Laura: quien?
Yo: Justin, está en el hotel.
Laura: qué? Que a pasado?
Yo: fui a pedir mesa y lo encontré en el vestíbulo, vino corriendo a abrazarme y lo aparte, se subió conmigo al ascensor… joder Laura, porque me pasa esto ahora, ahora que ya casi no le recordaba.
Laura: vale, ya esta, estoy aquí contigo vale? –dijo abrazándome- no te voy a dejar sola, y creo que lo mejor es que salgamos a cenar fuera.
Yo: Laura, quiero estar sola, ves a cenar al restaurante.
Laura: no te pienso dejar sola ___(tn)
Yo: enserio, necesito estar sola. –cogí mi chaqueta y mi bolso y salí de la habitación-

Salí a toda prisa intentando no cruzármelo, subí al ascensor mientras me colocaba la chaqueta. Salí del hotel y ahí estaba él, subiéndose a un coche, bajé las escaleras del hotel lo más rápido que pude y gire en dirección contraria de donde estaba él, aunque no creo que hiciese mucho efecto.

Justin: ___(tn)! –hice caso omiso- ___(tn) para! –Notaba como su voz vibraba, me giré y lo vi corriendo hacia mi-
Yo: lárgate! –estaba envuelta en un mar de lágrimas y lo que menos me apetecía era tener que discutir o verle, corrí hasta alejarme-

No sabía a dónde ir, no tenía hambre, solo necesitaba pensar y calmarme. Me senté en un banco en medio de una gran plaza. Conseguí parar de llorar, darme cuenta que así no solucionaba nada, que debía enfrentarme a mis problemas y que no debía huir como hice en Atlanta, debía haberme quedado allí para enfrentarme a él pero salí corriendo como había hecho minutos antes. Si quería hablar, hablaríamos pero no me servirían sus escusas baratas, mis oídos ya tenían bastante. Comenzó a nevar, me levanté y comencé a caminar en dirección del Hotel. Un coche paró y bajo la ventanilla, ¿Qué hacia ahí?

Justin: sube por favor –dijo algo apenado-
Yo: no pienso subir.
Justin: ___(tn) vamos.
Yo: por que debería subir? No se me a perdido nada ahí dentro.
Justin: está nevando y hace frío, vamos sube –eran dos buenas razones para subir la verdad-
Yo: ni lo sueñes –bajó del coche y me cogió en brazos- pero que haces! Justin, para, suéltame! –pataleaba como una niña pequeña pero no me soltó, me sentó en el asiento del copiloto, me puso el cinturón y se subió al coche- Quien te crees que eres para hacer lo que acabas de hacer, superman?
Justin: de verdad quieres que conteste? –dijo con una pequeña sonrisa en su boca-
Yo: no, mejor no contestes. –se hizo un silencio-
Justin: ___(tn)…
Yo: cállate.
Justin: por qué? No he dicho nada todavía.
Yo: porque se lo que me vas a decir y no tengo ganas de escuchar otra vez las mismas palabras y las mismas mentiras.
Justin: no son mentiras joder –paró el coche- te digo la verdad.
Yo: un poco tarde no crees? Llegas como unos dos meses y medio tarde para decir esa “verdad” –me gire para mirarle a la cara-
Justin: solo quiero que hablemos de lo que pasó.
Yo: quieres hablar? Hablemos. Te creí, confié en ti como en nadie, te quise como a nadie y me entregué a ti porque te quería, lo eras todo para mí y me traicionaste, traicionaste todo lo que teníamos, lo tiraste todo a la basura en un minuto. Tú te lo cargaste, siéntete afortunado porque has conseguido las cosas que nadie había conseguido, querer y odiar a la vez Justin, tu solito, bravo.
Justin: Te doy la razón en todo, que la cagué? Sí, que soy un cabron? También. Pero si te decía que me iba una semana con ella te enfadarías y te juro que fui para dejarla pero se me fue de las manos la situación y la deje y cuando volví tú ya no estabas.
Yo: de verdad pensabas que te estaría esperando? Estabas muy equivocado entonces. Sabes cómo me hiciste sentir? NO. No tienes ni la menor idea de cómo me sentí en ese momento. Tú no sabes lo que es querer, si lo supieras no hubieras hecho lo que hiciste, si todas las cosas que me dijiste en su día fueran verdad aún existirá algo entre nosotros.
Justin: la cague con la persona que no debí hacerlo y te pido perdón por todo lo que te he hecho pero no me puede decir que no te he querido porque te he querido como a nadie, eres la única que me has hecho ver que el amor existe y que se puede encontrar. Eres de la única que he conseguido enamorarme como un loco, porque estoy prendado de ti hasta las trancas, te quiero como no quiero a nadie ___(tn). –se suponía que ahora debía de decirle un yo también? Lo siento pero en ese momento no podía decirlo. Me quité el cinturón y abrí la puerta, pero me cogió del brazo, me acercó a él y me besó, ese bese que hacía meses que deseaba pero mi orgullo pudo con él, me aparté-
Yo: te crees que puedes venir aquí después de este tiempo decirme que me quieres y darme un beso? No Justin, las cosas no se arreglan así.